lunes, 26 de septiembre de 2011

Realidad virtual: muy ojona pa' paloma

Para todo hay mañas
Existen alcohólicos callejeros que simulan la muerte de alguno de sus compañeros de parranda, lo tapan con una sábana, prenden una veladora y echan un llanto fingido, enmarañado de moco tendido y plegarias al creador por el alma del difunto. Piden una cooperación a los transeúntes para gastos de velación y completada la cuota para una nueva botella, el muerto revive y se entrega a los placeres del alcohol con sus compinches.
Para estafar también están los defraudadores profesionales que ofrecen bonos de gobierno a precios de ganga y con comisiones de 80% mensuales sobre lo invertido. También ofrecen créditos para automóviles como caídos del cielo (PubliXIII), además de los falsos agentes de fondos de inversión o de hipotecarias. Son sonrientes, bien vestidos, zalameros y muy confiados de sí mismos.
Pero entre esta fauna de estafadores, la realidad virtual ha creado una nueva clase de truhanes, y ¿por qué no? nueva clase de truhanas.
"Qien eres? sorry pero no te ubico y veo algunos amig@s en comun", escribe una usuaria de la red social Facebook en el perfil de una chica que se hace llamar Areli Morgan.
Areli dice ser modelo, oriunda de Guadalajara y sin amigos en la ciudad de México. Sus fotos son un catálogo de coquetería y elegancia. Areli en vestido de noche, Areli en pantalones y chaleco vaquero, Areli con corte degrafilado, puntas negras y el resto del cabello plateado. Un catálogo de monerías y atractivos para su público masculino.
Un usuario más, atraído por el guardarropa de Areli escribe: "Mmm... Hola, gracias por agregarme aunque no te conozca, lo único que puedo decir es que eres muy linda... y creo que esa palabra se queda corta contigo, te deseo lo mejor. Que tengas un lindo día :)".
Areli, como muchos usuarios de las redes sociales, pertenece al mundo del hombre invisible. Los vemos pero no los vemos, nadie los conoce más que por sus fotos, ciertos amigos en común -de los cuales nadie da razón de Areli- y los grupos a los que ella pertenece. Nadie nos garantiza que ella exista, que sus fotos no sean robadas de una red.
En febrero de este año medios estadounidenses publicaron el caso de falsificadores que utilizaban fotos de soldados destacados en Irak, algunos de ellos muertos en combate, para enamorar mujeres a través de Facebook y posteriormente pedirles dinero.
Hay de todo, truhanes y truhanas de cuarta generación que disparan al ego de sus víctimas, arrojan el anzuelo, toman el dinero y se van por donde vinieron, por la comunidad virtual.
Tengo una invitación de amistad enviada por Areli Morgan. Veo las fotos, encantadora, me sonríe, le sonrío, no te creo, no me creas, estás bloqueada, no me importa hay muchos tontos… ajá… muy ojona pa’ paloma.

2 comentarios:

  1. Tengo el caso de un amigo que le pasó con una polaca, le tocaría factura por conocerla y al final se echó para atras -aunque no salía muy cara-. Entre más atractiva es la gente más desconfío, si de verdad está tirad@ a la chingada, sonrío y me paso de largo...

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  2. Ese es el anzuelo. Recuerda que es más fácil resistirse a la ira que a los placeres. Lo más delicado es que no sólo existen casos de fraude, sino de trata de personas. En la última parte de este reportaje se menciona el uso de las redes para este delito. http://www.eluniversal.mx/notas/794818.html
    ¡Aguas! Saludos Uli.

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