Las actividades del 15M en España entraron a una nueva etapa de efervescencia a partir del 2 de agosto. El desalojo por parte de la policía local de los pocos participantes del 15M que continuaban acampando por la libre en la Plaza del Sol, en Madrid, -que dejó 20 heridos y cuatro detenidos- detonó este viernes 5 una de las jornadas más activas de este movimiento por la cantidad de afluencia en las manifestaciones a pesar darse en periodo vacacional, que comúnmente desalienta la participación en actividades políticas.
Los desalojos que anteriormente se habían visto en ciudades como Barcelona y Valencia se presentaron por primera vez en Madrid la madrugada de este 2 de agosto. Este desalojo convirtió el primer cuadro de la ciudad en una hervidero de manifestaciones. Menos de 24 después a la acción policial prácticamente todas las calles que desembocan a esta plaza se convirtieron en nichos de manifestaciones y asambleas que exigieron el ingreso a la plaza. El pretexto del desalojo de la Plaza del Sol, acusaron los participantes de este movimiento, es la visita que el Papa Benedicto XVI el próximo 16 de agosto y que estará en Madrid entre el 18 y 21 de este mes, con motivo de la JMJ.
Si bien, posterior al desalojo del martes se habían dado manifestaciones tensas pero pacíficas en contra de la ocupación de la Plaza del Sol por las fuerzas de seguridad locales, la confrontación se elevó al presentarse "cargas" policiales en Plaza Colón y a las afueras del Ministerio del Interior y otros puntos.
Convocada para este viernes 5 en Atocha en protesta por estos desalojos y con la intención de retomar el Sol, veinte minutos después de la hora de inicio ya aglutinaba alrededor de 1500 personas, aunque se preveía que a lo largo de la manifestación se incorporaran más participantes, como finalmente así sucedió hasta llegar a 5 mil, según cálculos conservadores y 16 mil según el 15M.
Paralelamente, en Zaragoza y Valencia iniciaban otras manifestaciones, mientras que en Barcelona se daba una marcha desde la Plaza Catalunya a la sede del Ayuntamiento y Palacio de la Generalitat en Plaza Sant Jaume, además de manifestaciones en Santiago, Burgos y Tenefire.
Finalmente, los protocolos y guías de resistencia pacífica ante una eventual “cargada” de la policía, acordados por la asamblea de los “indignados” no fueron necesarios por el cumplimiento del plan de acción anunciado un día antes por el Sindicato Unificado de Policías, que consistía como “término medio” el ingreso del 15M a la plaza, pero impidiendo la instalación de acampadas.
Mientras los manifestantes se preparaban para retomar la Plaza del Sol, que se ha convertido en el territorio emblemático del 15M, los dos candidatos presidenciales –Alfredo Pérez Rubalcaba por el oficialista PSOE y Mariano Rajoy por el conservador PP- dejaban todas las decisiones en manos de la policía.
En estos momentos, las baterías de ambos candidatos están puestas la crisis económica de carácter internacional -que amenaza las finanzas de la zona Euro y de otras regiones.
La discusión de ambas agrupaciones partidistas se centran en cómo posicionarse ante el 20 de noviembre con temas posibles soluciones a los problemas financieros, aderezados con promesas de creación de una Ley de Transparencia, uno de los temas pendientes desde las elecciones de 2004 y de la cual existen dos propuestas, una por cada partido mayoritario a nivel nacional, y que los especialistas consideran insuficientes.
Además, los partidos políticos han tomado al 15M como pretexto tanto para justificar (PSOE) las acciones de la policía, como para criticar la actuación de las mismas autoridades (PP), que ha calificado la acción de las fuerzas del orden de tibias y a conveniencia de la imagen del candidato oficialista.
Por lo pronto, en la plataforma del 15M se prevén acciones de diversa índole, desde pedir la dimisión de funcionarios públicos hasta protestas durante la visita del Papa. Estas manifestaciones revivirán el tema de la pederastia dentro del mundo eclesiástico, la exención fiscal de las empresas patrocinadoras del la JMJ -impensable en un estado laico-, y la reivindicación de los derechos del la comunidad LGTB, todos estos temas acordados por el 15M en su asamblea de este 5 de agosto.
Estas propuestas, sin embargo, han presentado disensos al interior del movimiento, ya que algunos de los participante apuestan por planes de acción menos “radicales”, mientras que otros juzgan necesaria plataforma política de largo alcance para fortalecer el 15M y que este pase de un movimiento social reivindicativo a uno de corte más propositivo y de largo aliento.
No se puede saber cuál será el futuro inmediato del 15M. Está por saberse la repercusión que podrían tener las acciones que ya se han anunciado durante la visita del Papa, lo que no reduce sus actividades a esta única temática, pero que sí podría reducir la simpatía nada despreciable -como demostró una encuesta reciente de Ipsos Public Affairs publicado por el diario El País-, que muchos ciudadanos españoles tienen hacia los indignados.
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